lunes, 1 de enero de 2018

CÓMO NO DESESPERARSE AL APRENDER VIOLÍN

Muchas veces me pregunto por qué la mayoría de la gente que comienza tocando el violín tiene tantísima prisa. Siempre me dicen "Quiero tocar esta canción", o, "¿cuánto tardaré en aprender?", cuando en realidad lo más acertado sería decir: "quiero aprender a tocar" y punto.
En esta sociedad en la que todo es deprisa, todo es inmediato, todo se quiere "para ayer", parece que estamos obligados a permanecer poco tiempo en las actividades y a obtener beneficios inmediatos de nuestro esfuerzo.
Pues bien, señores, el violín no funciona así. Lo siento. En realidad, me atrevería a decir que nada en la vida funciona así. Uno no se saca una licenciatura en un mes, ni un doctorado en una semana, ni se hace médico en medio año. No. Todo tiene un proceso, el proceso de aprendizaje, al cual hay que aprender a amar y respetar, no nos queda de otra. Si nos enfocamos en el resultado, jamás aprenderemos a tocar un instrumento, y no creo que, estresados por el mismo, encontremos tampoco a un profesor que quiera enseñarnos.

Ahora bien... ¿cómo quitar la vista del horizonte, de la meta, entonces, para qué el esfuerzo? Estoy de acuerdo con ese punto. Honestamente, el esfuerzo que cuesta tocar el violín debe tener recompensa, pero seamos realistas. Como muchos de ustedes saben yo aprendí los primeros meses con un buen maestro y el resto del tiempo sola. Sigo aprendiendo cada día, aún no toco nada nada bien, la verdad, sino que me empiezo a defender, empiezo a poder interpretar cosas más o menos sencillas. La verdad es que yo me he desanimado tantas veces que ya dejé de contarlas, pero mi desánimo se debe, sobre todo a particularidades de mi vida que no puedo detenerme a describirles aquí. En fin. Que el desánimo es algo que siempre siempre estará presente. Entonces, ¿cómo tocar un instrumento tan tan complicado? Pues disfrutando del proceso.

Recuerdo que, cuando me quedé sin profesor, me desanimé horrible durante un tiempo. Sentía que no avanzaba y me dieron ganas de dejar de tocar el violín. Entonces mi hermano me regaló una Game Boy de esas viejitas, y me puse a jugar al Zelda (Link awakening???). Bueno, la cosa es que me frustraba cuando mataban al muchacho ese corriendo de un lado a otro. Ufffff!! Me frustraba demasiado. Pero seguía jugando, porque era un vicio. Un día estaba jugado al Zelda y pensé en el violín, metido en su estuche. Me di cuenta de que, si lo veía de la misma manera, podría ir paso a paso, creciendo de poco a poco, y traté de empezar desde cero los ejercicios que me había mandado Carlo. La cosa es que, cada vez que lograba hacer uno de ellos correctamente sentía lo mismo que con el videojuego, es decir, un gran "YEAH!!" en mi cabeza. Hacía gestos, celebraba, bailaba por la habitación. Cada logro, por pequeño que parezca, es un paso de gigante. Nunca olviden esto.

El violín necesita una serie de pasos que ir aprendiendo poco a poco. Es algo tan diferente para nuestro cuerpo que hay que darle unos cientos de repeticiones a cada movimiento para que lo vayamos asumiendo y ello lleva su tiempo. Habrá personas que necesiten más y otras menos, pero lleva su tiempo. Cada vez que te pones a tocar sin hacer una práctica efectiva, en realidad no avanzas demasiado, ya que, seguramente, estás agarrando "malos vicios".

Ahora bien... tampoco se puede estar haciendo ejercicios todo el día. ¡¡Qué santa pereza!! Digo, si lo que quieres es ser violinista profesional, este texto evidentemente no es para ti, sino que tendrás que seguir a rajatabla los consejos de tu maestro. Pero este espacio y el canal son dedicados a gente que sólo quiere aprender a expresarse y disfrutar del instrumento como aficionado y ello es muy diferente, ya que somos nosotros los que decidimos cómo vamos a aprender.

Honestamente, yo siempre realicé como una hora de práctica en serio y después me dedicaba a improvisar. Me fascina improvisar. Entraba a YouTube y ponía, por ejemplo, una base de blues, y ahí me veían tratando de tocar encima lo que se me ocurriera. También hacía lo propio con ritmos árabes, hiphop (al cual siempre acababa metiéndole el toque árabe), y un largo etcétera. Es decir, me ponía algo sobre lo que tocar y disfrutaba enormemente el violín. Pero eso sí: improvisando, trataba de poner en práctica todo lo que había estudiado ese día, obviamente sin metrónomo y de una manera mucho menos rígida, pero no saben lo mucho que emociona saber que HOY, hoy mismo, ya tocas un poco mejor....

Las canciones que nos gustan también son un excelente aliciente para tocar el violín. En mi caso, ya saben que mi sueño era tocar "The Gael", una canción que me fascina. Todos los días me ponía la partitura, el metrónomo y trataba de tocarla como está mandado, pero confieso que me desesperé y empecé a tocarla como saliera, motivo por el que, incluso después de todo este tiempo, no la toco bien. Moraleja: la desesperación apesta.


El punto es: todo lo que aprendemos, TODO, incluso las tareas sencillas, requieren de un proceso de aprendizaje. En la medida en que aprendamos a disfrutar, valorar y aprovechar cada parte del proceso, seremos capaces de aprender conscientemente y con alegría. De lo contrario, sólo existe frustración, y no, no es por eso por lo que estamos aquí, ¿verdad?.


Un abrazo a todos.

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