sábado, 10 de febrero de 2018

CÓMO IMPROVISAR CON EL VIOLÍN!!!

Improvisar... ese gran amigo y, a la vez, de las cosas que pueden parecer más difíciles cuando uno empieza a tocar (y que no, no lo es).
Empecemos por el principio: improvisar es, básicamente, tocar el violín y que suene bien sobre una canción que o no hemos escuchado o no hemos practicado o sobre otro instrumento improvisando o solitos y sin nadie. Es decir, depende de la situación, así serán las herramientas que debemos utilizar.
Por tanto, trabajemos bajo supuestos:

1. IMPROVISAR TÚ SOLO
En este caso es muy sencillo, ¿no? Agarra tu violín y ponte a tocar. Lo idóneo es tratar de conservar una tonalidad, o jugar sobre alguna escala, pero honestamente puedes hacer lo que te de la real gana, así que goza el violín, explora sus sonidos, no te preocupes por nada. Cada sonido es único e irrepetible, entonces ¿por qué sufrir pudiendo disfrutarlo?

2. IMPROVISAR COMO ACOMPAÑAMIENTO
Ojo con esto. En este caso, el supuesto es que alguien nos pide que le acompañemos, pero no existe ensayo previo, ni tenemos mucha idea de lo que vamos a tocar. Para que esto sea posible, es necesario escuchar muy bien antes de empezar a tocar, no hacer demasiado ruido ni plagar de sonidos todo. Aquí serán necesarios algunos pasos:
- Paso 1: escucha, y trata de averiguar en qué tonalidad está la canción (si es que no te lo dice el que la toca). Para ello, normalmente lo que hago es tocar sin arco, bajito, viendo qué le pega y que no.
- Paso 2: cuando hayas averiguado qué suena más o menos bien, mete pequeños arreglos. Es muy útil saber descifrar qué acordes o notas toca la otra persona. 
Para esto existe un concepto que se llama TÓNICA. Es decir, la nota o acorde más importante de la canción y sobre la cual tendremos que caer de vez en cuando. Generalmente la tónica nos dice la tonalidad, pero no siempre es así, así que cuidadito.
- Paso 3: en general las canciones se compondrán de una o dos ruedas de acordes que se repiten. La primera rueda sería el verso, mientras que la segunda va a ser el estribillo o coro. Obviamente esto pasa con las canciones sencillitas, populares y eso, en fin, con la mayoría. 
- Paso 4: no olvides nunca mirar a la persona con la que estás tocando. Es seguro que te irá haciendo gestos, indicándote dónde es buen momento para que metas los violinazos que te guste meter. Antes de eso, de esa autorización, es mejor que sólo introduzcas pequeños motivos, frasecitas con tu violín y que trates de seguir la rueda de acordes. No olvides que estás ACOMPAÑANDO, no eres el protagonista.

Para mí es fundamental el escuchar y el respetar. Confieso que me costó entenderlo y que antes era horriblemente ruidosa cuando acompañaba a alguien. Y no, no es correcto, pues sobrecargas y la verdad es que quedas como un pesado.

3. IMPROVISAR CON ALGUIEN QUE TAMBIÉN ESTÁ IMPROVISANDO
En este caso, normalmente te pones de acuerdo previamente sobre qué tonalidad improvisar, así que no tendrás que esforzarte en averiguarla (ventajaaaa).
Esto es mucho más sencillo: no dejes de mirar a la persona con la que tocas, no dejes de darle sus propios espacios, de aprender a callar. Y, sobre todo, escucha, una vez más, ESCUCHA. A mí lo que más me divierte de improvisar con alguien que también lo está haciendo es como decirnos y contestarnos frases: es decir, esa persona inicia un motivo musical y, por ejemplo, yo lo termino, o al revés. 

4. IMPROVISAR CON ALGUIEN QUE QUIERE UN ARREGLO DEFINITIVO PARA SU CANCIÓN
Uy esto es otra cosa muy pero muy diferente. Imaginemos: nos llama una amiga y nos dice "Oye, quiero que metas una melodía de violín en mi canción". Pues sencillo: le decimos que sí (eso siempre que nos guste lo que hace, claro) y vamos para su casa.
En este caso la primera vez que oigo la canción generalmente no toco nada. La segunda, sin embargo, me convierto en la cosa más ruidosa del planeta, porque estoy haciendo motivos y motivos tratando de averiguar qué es lo que más nos gusta. Aquí es útil dejarse llevar y tocar todo lo que se te ocurra, pues seguramente de ahí saldrá el motivo final, tu arreglo.

Una vez elegido lo que más nos gusta y después de haberla escuchado un millón de veces, listo, queda tu arreglo y tu amiga tan contenta.

Obviamente todos estos consejos varían cuando hay más gente. Es decir, cuando en lugar de improvisar con una persona lo haces con un grupo.
Pero el tip más importante es siempre el mismo: ESCUCHAR Y MIRAR. No dejes de mirar a tu alrededor, la cara de tus compañeros, no dejes de darles su espacio y permitirte que te den el tuyo.
La música no es sólo tocar, sino también escuchar. 


Y, sobre todo, no olvides empezar a improvisar desde el primer día que agarras cualquier instrumento, el que sea. Te aseguro que te lanzará a años luz en el desarrollo de tu oído y de tu confianza. 

LES DEJO EL ENLACE A MI VÍDEO TUTORIAL SOBRE EL TEMA:



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