martes, 6 de febrero de 2018

¡¡EL "TALENTO" ES UN INVENTO!!



Cuántas veces te has dicho a ti mismo: "No tengo talento especial para ______ "(rellena la línea con cualquiera de tus frustraciones)

  Pues bien, seguramente, serás de esas personas que crees que se necesita de una especie de bien innato, algo así como un "don" para lograr algo, ya sea tocar el violín o cualquiera de las otras cosas que te has planteado hacer.
  Y es que es demasiado común pensar que las personas nacemos con una serie de virtudes y defectos que son totalmente inamovibles en nuestra vida. Algo así como algo en nuestro código genético que nos hace más o menos "aptos" para desarrollar una actividad concreta.
  Si bien es cierto que algunas personas tienen facilidad para una serie de actividades, no necesariamente el talento es parte del desarrollo de las mismas.
  Me explico: en el mundo del violín estamos cansados de ver niños (generalmente orientales) que son capaces de interpretar una pieza extraordinariamente compleja a una también extraordinaria corta edad. De algún modo, asumimos que nacieron con "ese don" y que son tan virtuosos dada esa facilidad innata, programada en su genética, para ejecutar el instrumento. 
  Pues bien. Esto es una MENTIRA. Una enorme y completa FALACIA.
  Sí señores. Lo lamento. La facilidad para una determinada actividad no es sinónimo de talento, ni es necesario tener esa facilidad para desarrollar la actividad en cuestión. Lo que sí es determinante en el logro o no, en la consecución de la misma, es LA DISCIPLINA (y unas gran dosis de circunstancia).     Les pondré un ejemplo cercano, pero sin citar nombres: una persona que, desde pequeña, tiene un oído musical sorprendente, siendo capaz, incluso, de sacar cualquier melodía que escuche en el piano, sin noción alguna de música, ni entrenamiento previo que le facilite esto. Evidentemente, esa persona tiene, tal vez de forma innata, un excelente oído musical. Ahora bien, sin la disciplina necesaria, esa persona, pese a su facilidad, nunca será capaz de manejar un instrumento, puesto que, para ello, es necesario entrenamiento. 
  En mi caso, el oído musical fue siempre nulo. Era incapaz de distinguir si una nota era más aguda que otra y ni mucho menos de imitar los sonidos que quería con cualquier instrumento. No obstante, entrené mi oído mediante la práctica y el estudio, ambos, por supuesto, productos de una fuerte disciplina. Cada día le enseñaba a mi cuerpo todo aquello que necesitaba él para entender dónde se ubicaban los sonidos, las vibraciones de las notas, su color, su "textura", así como su escritura, su teoría, y un largo etcétera. A través del ejercicio memorístico de los mismos, mediante la repetición incansable es como, poco a poco, fui desarrollando aquello que esa persona sí tenía de manera innata y yo no. ¿Y qué sucedió después? Pues que no sólo soy capaz ya de sacar cualquier melodía que escuche, sino que entiendo el funcionamiento de la misma, puedo jugar con ella, modificarla a mi antojo, crear variaciones, interpretarla en varios instrumentos... Algo que es imposible lograr sin esfuerzo. ¿Y cuándo empezó todo esto? A los 27 años ni más ni menos. 
  Toda mi vida creí que la música no era uno de mis talentos: cantaba desafinada, era incapaz de hacer un solo acorde en la guitarra, o de llevar un ritmo sencillo en un tambor. Asimismo, crecí al lado de una persona con una facilidad espectacular para la música, con "un talento" extraordinario, pero sin la voluntad de realizarse en el mismo, sin la capacidad de desarrollarlo. ¿Y cuál es el resultado? Pues que yo, que me visualizaba como alguien "negada para la música" soy considerada ahora como "la musical de la casa", mientras que esa otra persona se dedica a otras cosas, fascinantes también, pero no musicales.
  Estoy segura de que, en sí, el talento es, sencillamente, "alcanzar la disciplina necesaria para lograr cualquier propósito", por encima de tus cualidades o la carencia innata de las mismas. 
  Ahora bien. Mientras que la disciplina te puede llevar a dominar una habilidad (la que sea), la circunstancia es fundamental en el alcance del éxito. Muchas de las personas que son tratados históricamente como "genios" tuvieron una alta dosis de influencia de su entorno. Tanto es así, que estoy completamente segura de que hay genios por todos lados, pero debido a sus circunstancias, no tenemos noticia de ellos. 
  Un ejemplo más: imagina un joven músico cuyos padres también son músicos o dedicados a la ejecución de algún tipo de arte, por lo que suelen ser más receptivos a las habilidades de sus hijos, y procuran darle el acceso a todo lo que necesite para desarrollarse como artista. Por el contrario, imagina un joven con un excelente oído y una sensibilidad especial por la música que nace en una familia de abogados donde el desarrollo artístico es visto con reticencia. Pues bien, este segundo joven posiblemente tenga que desarrollar dos "talentos": el de ignorar los deseos de su familia y el de la disciplina necesaria para lograr sus objetivos como músico. 
  Y ahora piensa en un tercer ejemplo: un excelente músico, formado en varios instrumentos, apasionado, que vive en un país poco provilegiado, sin acceso a internet, sin conexiones con el exterior, sin conocidos con dinero que le ayuden a realizar una carrera como músico. De pronto le ofrecen un trabajo en la escuela de la región como profesor de música y lo toma. Probablemente nunca oiremos hablar de él, pese a que, tal vez, es uno de los mejores músicos del mundo. Quién sabe, tal vez, con suerte, será uno de sus alumnos el que nos lo de a conocer...
  
VARIOS GENIOS "SIN TALENTO"
No vas a creerlo. Grandes genios de la historia, los maestros de nuestro pasado, incluso aquellos que imaginaron el mundo como es hoy y, de hecho, lo llevaron a cabo, fueron, desde niños, tachados como "jóvenes sin talento", personas incapaces de lograr nada. Y, no obstante, pasaron a la historia como absolutos revolucionarios, como genios entre genios, gracias, como verás, a su disciplina y/o su circunstancia.
Un ejemplo de ello es, ni más ni menos, el mismísimo BEETHOVEN. Hijo de director de orquesta y tenor, el joven Ludwig era sacado de la cama en mitad de la noche para ser entrenado en la música. Su padre, admirador de Mozart (un niño concertista en aquella época) pretendía que su hijo adquiriera la misma fama, pero su destreza musical, aparentemente, era nula. No obstante, la obsesión de su padre, pese a los "limitados talentos" del niño, dio como fruto un joven Beethoven componiendo a la edad de 11 años (eso sí, sin amigos ni vida social y con uno que otro trauma infantil). Es decir: se creó un producto. Probablemente si el padre de Beethoven no fuera un músico frustrado, alcohólico y obsesionado con el éxito de su hijo, Ludwig jamás habría pasado a la historia como uno de los grandes compositores clásico-románticos de la humanidad. ¿Tendríamos que agradecérselo? O más bien... ¿preguntarle al joven Beethoven?

Ah, por cierto. La muerte de Mozart, abandonado y en la absoluta pobreza, creó una suerte de "conciencia" en la sociedad vienesa de la época por lo que Beethoven fue "patrocinado" de por vida, quién sabe, tal vez con la finalidad de sufragar el tremendo escándalo que suponía la terrible muerte del otro "niño prodigio". Así fue cómo, pese a perder a sus padres a corta edad (su madre muere de tuberculosis y su padre en la cárcel, a donde fue a parar por alcohólico y depresivo, ¡¡pobre hombre!!), contó con el apoyo de varios mecenas de gran peso social, lo cual le ayudó a convertirse en la figura histórica que conocemos hoy.

¿Es eso debido a su talento? ¿O a sus habilidades innatas? ¿O a una extraordinaria capacidad física?
Bueno... si aún tienes dudas, no olvides que gran parte de sus composiciones las hizo cuando ya era totalmente SORDO, tenía serios problemas estomacales y una profunda depresión.


¿Quieres otro ejemplo? Pues aquí te dejo al genio entre genios, ALBERT EINSTEIN.
 Cuando Albert era niño, los maestros de su escuela se quejaban de que era "lento". Sí, has leído bien: LENTO. Es decir, no era considerado demasiado listo el muchacho, sino todo lo contrario: era horrible memorizando cosas, odiaba hacer deporte, tenía pésimos resultados en letras... es decir, todo el mundo lo veía como alguien un poco "incapaz". De hecho, fue rechazado para entrar a varias escuelas, por no tener ni idea de francés y geografía y ser un "negado" en dibujo. A los quince años, su profesor le dijo que "no sería nada en la vida".
El taller de su padre fue donde el joven Einstein pudo desarrollar por completo sus habilidades. Era un muchachito abstraído, silencioso, metódico, apasionado por experimentar, bueno (aunque no brillante) en todo lo relacionado con la física, matemáticas y un largo etcétera. Allí fue donde desarrolló sus primeros experimentos en la compañía de su tío Jacob, ingeniero.

Además de todo... ¿sabías que Einstein tocaba el violín? Pues sí: su madre, viendo que el niño no tenía ningún tipo de habilidad social, lo introdujo en el violín a la edad de 5 años, instrumento que le apasionó profundamente y que no dejó jamás de tocar.

TED WILLIAMS, uno de los jugadores de baseball más importantes de la historia, era considerado como alguien con un "talento innato" para este deporte. Incluso se llegó a decir de él que tenía habilidades sobrenaturales, como una "vista de águila", una extraordinaria conexión entre la mano y el ojo y una serie de "instintos especiales" para golpear la pelota con el bate. En una entrevista, el mismo jugador dijo algo así como que todas esas afirmaciones eran "una estupidez" (literalmente dijo "lot of bull"). 
Y es que el bateador, a la edad de 7 años, decidió que se iba a convertir en un referente del baseball. Sí, como leen, a los 7 años lo tenía clarísimo. Desde esa cortísima edad dedicó todo su tiempo libre, todos los días, año tras año, a perfeccionar su golpe con el bate de baseball. Sus amigos de la infancia recordaban cómo lo encontraban siempre en el campo de su vecindario con su bate de baseball, rodeado de pelotas casi deshechas y con las manos sangrando. Gastaba el dinero del almuerzo en pagarle a alguien para que recogiera las pelotas, pues así podía aprovechar más el tiempo libre y golpear tantas como fuera posible. Cuando se hacía de noche, se iba a casa y se dedicaba a practicar con un periódico enrollado hasta altas horas de la madrugada. 
Y es así, a través de la obsesión por el perfeccionamiento, como llegó a ser uno de los mejores jugadores de la historia del baseball.

Una vez más... ¿crees que todo fue por un talento innato?








  



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